
El 4 de Abril, inicié mi cuarta observación por Bellas Artes, pero esta vez me tomé la osadía de observar este lugar a las 18:35 hrs, menciono esto, ya que el trayecto hacia allá fue bastante estresante, había mucha gente saliendo de sus trabajos, colegios y universidades.
Realmente me llegué a marear al ver diversas situaciones. Escuchar a la pasada lo que estaban diciendo las personas, el tráfico a esa hora era un caos, escuchaba mucho ruido ambiental.
Vi oficinistas, jóvenes, señoras que por su aspecto parecían dueñas de casa.
Al estar un tanto confundida en ese instante, decidí centrar mi atención en un Café llamado “Suburbia, que está en frente del Metro de Bellas, y me percaté que había un grupo de jóvenes conversando relajadamente, una de los que estaban fumaba un cigarrillo y prestaba atención a lo que decían los otros.
Más allá divisé un kiosco, al lado de este estaba una muchacha tomando un jugo y se notaba que esperaba a alguien.
Me quise sentar un momento y en frente mío, había dos jóvenes sentados muy espontáneamente en una banca, cuyo diseño era más bien moderno.
Vi a una madre llevando a su hijo en un coche, un señor que caminaba muy apresuradamente, señoras hablando por celular, en fin… A pesar de todo ese caos, en donde vi a personas dirigiéndose a un lugar, haciendo y actuando de diferentes maneras, pude percibir esa extraña, pero interesante diversidad que te ofrece esta ciudad, en donde a esa hora el ritmo es muy acelerado.
Pensé en ese instante, que si me hubiera detenido por un momento a preguntarle a alguien si realmente, tenía conciencia plena de lo que estaba haciendo, tal vez algunos o (as) me hubieran respondido con cierto recelo, porque sentí que hay cierta desconfianza en el otro. Es como si cada uno viviera su propio mundo. Quizás la reflexión que hice fue un tanto minuciosa y pre juiciosa; sin embargo llegué a la conclusión que el ser humano sólo actúa, algunos más conscientes que otros, pero por lo general nos dejamos llevar por nuestras emociones y deseos más que por el raciocinio.
Vi algunos rostros de cansancio, otros de alegría, de seriedad, otros más espontáneos. Vi gente de diversas edades, vestimentas, formas de caminar. Pensé en ese instante que si me hubiera detenido a describir persona por persona, no hubiese terminado nunca, porque eran muchas.
Mi mente retenía un montón de colores, formas, ruidos, objetos, en fin…
Por lo mismo, decidí finalizar mi observación, ya que estaba un poco cansada al observar tantas situaciones; pero cabe señalar que me fui con una sensación grata, ya que me tomé el valor al ir a esa hora en donde es “natural” que desconfíes de quien va al lado tuyo, porque no lo conoces, sin embargo es una persona que merece todo mi respeto.
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