En mi visita anterior, me sumergí por los pasillos del palacio bellas artes…
Pero hoy, he decidido quedarme afuera y echar un vistazo al movimiento que se produce en el exterior de este mismo…
Mientras me voy acercando al tremendo y estrepitoso palacio, no puedo hacerle caso omiso (obvio) a los grandes edificios que hay en su alrededor…
Lo que se me hace muy fácil identificar las construcciones más modernas respecto de las más antiguas. Ya que aun se conservan vestigios de la antigüedad, (aunque hay otros que no son tan antiguos pero de todas formas lo parecen)…
Llego a las afueras del Museo Bellas Artes y observo un grupo de jóvenes a un lado de la entrada ensayando (si no me equivoco) una obra de teatro, sin pudor y con mucha simpatía pareciera que ese lugar es el propicio para que puedan echar a volar sus talentos actorales… a pesar de ellos, me puedo fijar que no existe mucha gente transitando por el lugar, eran las 1:30 de la tarde y ni siquiera los sitios de comida que hay alrededor tienen mas de 3 a 4 personas almorzando.
Hace mucho calor y podría especular que quizás el clima provoca que la gente trate de no transitar mucho bajo el sol, y prefieran quedarse en el trabajo o en un sitio cercano a ellos a almorzar.
Por un momento observo la fachada del museo y me parece algo aburrido, lo que no quiere decir feo, ya que en todo el rato que lo observe solo puedo divisar a una sola pareja entrando al museo y fotografiándolo desde afuera.
Decido cruzar la calle que hay en frente y llego en 30 pasitos al famoso parque Forestal.
Y en el mismo caso que en el museo, puedo observar que hay muy, pero muy poquita gente… Y esto me provoca volver a echarle la culpa al calor por la poca visita que observo en esta tarde…
Dentro del parque veo a un estudiante, apoyado junto a un árbol leyendo un cuaderno, pues estaba preciso para hacerlo ya que no existía en ese instante mucha contaminación acústica.
Luego doy otros 125 pasitos más y me encuentro en unos juegos para niños, y aquí si que no había nadie, si hasta el carrito que vende golosinas en un costado estaba sin su dueño. Me devuelvo al museo y puedo observar que la cosa no ha cambiado mucho, solo el hecho de que los jóvenes que vi en un comienzo, ya no se encontraban en el mismo lugar…
Publicado por: Barbara Rogel Z.
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