
Camino alrededor del cerro Santa Lucia para dirigirme al lugar donde mirare el paisaje. Me siento en una banca en el Barrio Bellas Artes un día lunes después del mediodía y elijo este asiento porque está a la salida de una librería y quiero saber qué tipo de personas entran en la librería, noto que al lado de la banca hay una bicicleta, y una señora mira la vitrina pero no entra, pasan alrededor de tres minutos y se va. Luego sale el dueño de la bicicleta de la librería y se va. Noto que muchas personas circulan por la vereda de aquella calle (no conozco su nombre y tampoco quiero saberlo, me basta con saber que estoy en el barrio correcto) ninguna de ellas a primera vista (emitiendo un juicio bastante poco analítico y solo por la apariencia) ninguna de ellas se puede encasillar en el extraño termino "escasos recursos", mientras pienso en eso una persona se sienta a mi lado hablando frenéticamente por celular y a los pocos segundos me pide prestado el lápiz con el que estoy escribiendo, el hombre se notaba muy agitado y me da las gracias calmadamente, algo que me resulta paradójico pero no pienso mucho en eso porque llega una persona en una especie de bicicleta-carretón y se pone a revisar el basurero que está a mi lado. Me digo a mi mismo que fijarme en la gente que entra en la librería no es más interesante que lo que pasa alrededor de ella y dejo de hacerlo (aunque ya lo hice sin darme cuenta hace algún rato o lo considere solo en un comienzo, pero me parece relevante ya que fue el motivo de sentarme ahí). Nuevamente una persona en un triciclo esta vez, registra el basurero que está a un metro y medio de distancia.
Pasan demasiadas persona como para describirlas a todas y muchos vehículos pasan por atrás mío generando mucho ruido y me voy a mi casa.
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