sábado, 11 de abril de 2009

Deambulando por el barrio Bellas Artes


Hoy es día feriado y me encuentro nuevamente en el Barrio Bellas Artes. Estoy físicamente ubicada en la salida del metro, en la calle Monjitas con Mosqueto. Camino por Monjitas y me encuentro con muy poca gente. Miro hacia Mosqueto y me llama la atención un hombre que ya he visto anteriormente en mis visitas al barrio, él es de una edad de 30 años aproximadamente, alto, piel morena oscura, vestido con solera y pantalón de color fuerte ceñido al cuerpo y acento extranjero el que habla en un tono fuerte desde la calle con alguien que no logro ver y se entregan algo, luego se va rápidamente. Sigo mi recorrido por calle Monjitas; me encuentro con gente joven caminando vestidos con ropa ligera, con un anciano paseando a tres perros pequeños, con una mujer con un niño pequeño que caminan a paso rápido al que le habla fuerte y lo reprende porque se queda atrás.
Sigo avanzando por Monjitas y llego a la calle Merced donde en toda la esquina de estas dos calles se encuentra ´´ la Basílica de la Merced una iglesia de construcción antigua. Por la entrada de la iglesia que da a Monjitas hay un hombre anciano sentado en una silla vieja. Sus ropas están gastadas , los zapatos con el cuero dañado y sucios el que en su mano izquierda sujeta un vaso de color celeste extendido hacia adelante y con su mano derecha sujeta un pedazo de pan el que se come ávidamente. Cruzo hacia la calle Merced, en la entrada de la iglesia hay sentada una mujer; su rostro es moreno el que esta cubierto de arrugas, pelo corto y negro, su ropa es vieja y limpia, con sus dos manos sujeta un vaso gastado en el que se puede leer: ´´ DOGGIS ''. Esta mujer esta en silencio y mira insistentemente a las personas que entran a la iglesia las que pasan rápido sin mirarla. Entro a la iglesia, ésta es grande con muchos asientos. En su interior se encuentran personas de edad adulta y ancianos sentados con aspecto de estar orando. También hay dos curas mezclados con las personas los que están sentados, me acerco a uno de ellos y escucho que murmura una oración.
En la iglesia hay muchos santos con sus altares y flores en donde el de San Expedito se destaca a mi parecer porque posee mas flores que los otros y esta cubierto de muchos papeles en los que se pueden leer agradecimientos por las peticiones concedidas a muchas personas .En los asientos que dan al altar de San Expedito hay una mujer de unos 45 años aproximadamente, de rodillas, con su rostro inclinado cubierto de lágrimas y sus labios se mueven rápidamente. Ella esta en esa posición unos minutos y cuando se levanta se limpia el rostro, se dirige al altar, lo toca, murmura algo en voz baja y se va de la iglesia rápidamente.
Ente la virgen de Fátima y San Expedito hay un altar con Cristo crucificado en el que no hay nadie y las personas pasan por delante de el sin detenerse. También hay un cura parado cerca de la puerta de salida el que se acerca a las personas que entran o se retiran y los invita a quedaren. En ese momento se dirige un una mujer con un bebé en brazos y le pide al cura que lo bendiga el lo hace rápidamente y se va.
Salgo de la iglesia y las calles continúan igual con poca gente a diferencia de otros días. Sigo caminando y me encuentro con un hombre vestido con uniforme de aseo de la municipalidad de Santiago barriendo la calle, en una esquina hay un joven sentado con los brazos cruzados durmiendo, mas adelante me cruzo con una mujer que calza pantuflas paseando un perro pastor alemán, con dos jóvenes de piel muy oscura con acento centroamericano vestidos con soleras blancas, jeans y sandalias los que cargan mochilas grandes y están parados en un paradero de micro.
Publicado por: Fabiola Jara Cerda.

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